Deforestación y cambio climático, causa de inundaciones en Tabasco

Las inundaciones que se han registrado en los tres años recientes en Tabasco están directamente relacionadas con el cambio climático y con la destrucción de las selvas y humedales en el estado; por ello, es necesario que los gobiernos local y federal tomen medidas para enfrentar esta crisis que ha dejado daños económicos y sociales a la población, alertaron las organizaciones Asesoría Técnica en Cultivos Orgánicos A. C., Mercados Alternativos y Solidarios para productos del Campo, Esfuérzate y Se Valiente, Fundación Zapata y los Herederos de la Revolución, Red de Apoyo a la Mujer y la Familia, Consejo de ONG’s de Tabasco, Palabra y Encuentro, Unidos y Organizados, Mujeres Dignas y Valientes y Greenpeace México, que forman parte de la campaña ciudadana Píntale la raya al cambio climático.

- Deforestación, inundaciones y cambio climático: La agricultura ha seguido una estrategia de uso del suelo centrada en la depredación de la selva tabasqueña, lo que significa, la deforestación de poco más de 1,500 hectáreas a una tasa de 7.6 % anual en la zona oriente del estado. De esta manera, cerca de la mitad de la superficie originalmente selvática (46%) se ha convertido finalmente a praderas. Aunado a esto, se pronostica que aumentará la posibilidad de un mayor número de incendios forestales.

La situación de las selvas en Tabasco contribuye a agravar el impacto y la extensión de las inundaciones. De acuerdo con el Sistema Nacional de Información Ambiental y de Recursos Naturales de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Tabasco es uno de los tres estados que han sufrido mayor transformación de su cubierta forestal en zonas de uso agropecuario. Este estado sufrió, entre 1981 y 1992, una reducción del 29 por ciento en su cobertura vegetal natural y un incremento de ocho por ciento en las zonas de uso agropecuario. Es decir, en sólo once años, la superficie destinada a la agricultura y ganadería pasó del 61 por ciento al 69 por ciento de todo su territorio.

Al destruir los bosques y selvas para transformarlos en zonas ganaderas o agrícolas, esos suelos pierden capacidad para absorber CO2, para capturar el agua de lluvia y filtrarla al subsuelo; al erosionarse están propensos a deslavarse y a arrastrar toda la materia orgánica de las zonas altas a los ríos, azolvándolos y ocasionando que se desborden.

- Cambios en el uso productivo del suelo: Se estima que cada año, un número muy importante de productores de cacao, maíz, caña y plátano entre otros, abandonan sus cultivos o talan sus parcelas, al no encontrar la manera de convivir con las enfermedades fitosanitarias ni obtener ganancias por sus productos. Las sequías prolongadas acortan y modifican las actividades productivas, desencadenando eventos de migración cada vez más importantes.

- Riesgos para la salud: Mayor precipitación, mayor humedad, temperaturas más cálidas, condiciones sanitarias deficientes, asentamientos ilegales de población pobre con marcadas deficiencias en servicios crean un ambiente que estimula la expansión de enfermedades infecciosas relacionadas con el agua, como cólera o paratifoidea, así como, aquellas transmitidas por vector (mosquitos), como el dengue o el paludismo.

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